¿Hasta dónde puede una organización monitorear las actividades de sus empleados para proteger sus activos sin afectar sus derechos fundamentales?
En este contexto, surge una pregunta cada vez más relevante para las áreas de Ciberseguridad, Recursos Humanos, Compliance y Gestión del Riesgo:
El debate sobre el Continuous Employee Monitoring o monitoreo continuo de empleados ha ganado relevancia internacional debido al crecimiento del trabajo remoto, la adopción de servicios Cloud y el aumento de los riesgos asociados al factor humano.
Como proveedor global de soluciones de Background Screening y Human Risk Management, Validato observa una tendencia clara: las organizaciones ya no pueden separar la seguridad tecnológica de la gestión responsable de las personas que tienen acceso a sus recursos.
Aunque algunos mercados europeos cuentan con regulaciones específicas sobre vigilancia laboral y protección de datos, la realidad argentina presenta sus propios desafíos jurídicos y culturales. Por ello, cualquier estrategia de monitoreo debe adaptarse al marco normativo local, respetando los principios de privacidad, proporcionalidad y transparencia.
El monitoreo continuo no significa vigilancia permanente
Uno de los principales desafíos consiste en diferenciar entre seguridad empresarial y vigilancia indiscriminada.
En el ámbito corporativo actual, el monitoreo puede incluir diferentes herramientas tecnológicas utilizadas para proteger activos de información:
- sistemas de gestión de identidades y accesos (IAM);
- prevención de pérdida de información (DLP – Data Loss Prevention);
- detección y respuesta en endpoints (EDR);
- análisis de comportamiento de usuarios (UBA – User Behavior Analytics);
- registros de actividad (logs) y monitoreo de eventos de seguridad.
Estas tecnologías tienen como objetivo principal detectar amenazas, prevenir accesos indebidos, proteger información confidencial y responder ante incidentes de seguridad.
Sin embargo, su implementación plantea una cuestión fundamental:
El hecho de que una organización pueda técnicamente monitorear una actividad no significa automáticamente que pueda hacerlo sin límites legales.
La seguridad debe construirse mediante controles proporcionales, transparentes y alineados con una finalidad legítima.
Argentina: privacidad y límites del monitoreo laboral
En Argentina, el tratamiento de información personal se encuentra regulado principalmente por la Ley N.º 25.326 de Protección de Datos Personales y su Decreto Reglamentario 1558/2001.
La normativa establece principios fundamentales como:
- calidad de los datos;
- finalidad;
- proporcionalidad;
- seguridad;
- confidencialidad.
Asimismo, la Constitución Nacional Argentina, especialmente a través de los artículos 18 y 19, reconoce garantías vinculadas con la privacidad, la intimidad y la protección frente a injerencias arbitrarias.
Por lo tanto, cuando una empresa implementa mecanismos de monitoreo sobre empleados, debe analizar cuidadosamente:
- qué información está recopilando;
- por qué motivo la necesita;
- durante cuánto tiempo será conservada;
- quién tendrá acceso a ella;
- qué impacto puede generar sobre la privacidad del trabajador.
El objetivo no debe ser controlar la vida privada del empleado, sino gestionar riesgos asociados al uso de recursos corporativos.
¿Puede una empresa argentina monitorear a sus empleados?
La respuesta requiere un análisis basado en proporcionalidad. La legislación argentina no establece una prohibición general sobre el monitoreo de herramientas corporativas utilizadas por empleados. Sin embargo, tampoco otorga una autorización ilimitada para supervisar cualquier actividad.
Un monitoreo empresarial puede estar justificado cuando existe una finalidad legítima, por ejemplo:
- protección de información confidencial;
- prevención de incidentes de seguridad;
- cumplimiento regulatorio;
- protección de infraestructura crítica;
- investigación de eventos de riesgo.
No obstante, las organizaciones deberían implementar estos controles bajo criterios claros:
Transparencia: los empleados deben conocer la existencia y finalidad de los mecanismos de monitoreo.
Proporcionalidad: la profundidad del monitoreo debe corresponder al nivel de riesgo.
Necesidad: solamente debe recopilarse información relevante para el objetivo perseguido.
Seguridad: los datos obtenidos deben protegerse adecuadamente.
El factor humano como parte del perímetro de seguridad
Durante años, la ciberseguridad estuvo enfocada principalmente en proteger redes, dispositivos y aplicaciones.
Actualmente, las organizaciones reconocen que una parte importante del riesgo se encuentra relacionada con las identidades que tienen acceso autorizado.
Un colaborador con privilegios administrativos, un proveedor externo con acceso remoto o un empleado que maneja información financiera pueden representar riesgos significativos si no existen controles adecuados.
Por esta razón, surge el concepto de Human Risk Management, una disciplina que integra:
- seguridad de la información;
- gestión de accesos;
- cumplimiento normativo;
- procesos de Recursos Humanos;
- evaluación continua del riesgo.
Los estándares internacionales como ISO/IEC 27001, ISO 31000 e ISO 37301 reflejan esta evolución: la seguridad organizacional depende tanto de la tecnología como de la gestión adecuada de las personas.
Continuous Monitoring y Background Screening: dos etapas diferentes del mismo enfoque
Es importante diferenciar dos conceptos que frecuentemente se confunden.
El Background Screening ocurre generalmente antes de una contratación o asignación de una función crítica.
- Puede incluir:
- verificación de identidad;
- validación de experiencia profesional;
- confirmación de estudios;
- certificaciones;
- referencias laborales;
- controles específicos según el nivel de riesgo.
El Continuous Monitoring, en cambio, se desarrolla durante la relación laboral o contractual y busca identificar cambios relevantes en el nivel de exposición al riesgo.
Ambos forman parte de un ciclo más amplio de gestión de confianza.
El objetivo no es asumir que las personas representan una amenaza, sino establecer controles adecuados para aquellas posiciones donde un error, una vulnerabilidad o un acceso indebido podrían generar consecuencias importantes.
Sectores argentinos donde el monitoreo del riesgo humano adquiere mayor relevancia
Algunos sectores presentan una exposición particularmente elevada debido al tipo de información y activos que administran:
Sector financiero
Bancos, fintech y entidades reguladas manejan grandes volúmenes de información financiera y personal.
Los controles sobre accesos, usuarios privilegiados y terceros tecnológicos resultan fundamentales dentro de sus programas de seguridad.
Energía e infraestructura crítica
Empresas vinculadas a energía, servicios públicos e infraestructura requieren proteger sistemas cuya interrupción puede afectar operaciones esenciales.
Minería e industria
La creciente digitalización industrial y la incorporación de tecnologías IoT aumentan la importancia de gestionar correctamente quién accede a sistemas operativos y datos estratégicos.
Tecnología y servicios Cloud
Los proveedores tecnológicos pueden administrar información sensible de múltiples clientes, haciendo necesario evaluar tanto sus capacidades técnicas como los controles aplicados sobre sus equipos humanos.
El desafío argentino: equilibrar seguridad y privacidad
El futuro de la ciberseguridad empresarial no estará determinado únicamente por nuevas herramientas tecnológicas.
La verdadera madurez dependerá de la capacidad de las organizaciones para construir modelos donde seguridad, privacidad y confianza evolucionen conjuntamente.
El monitoreo continuo puede aportar valor cuando está diseñado como un mecanismo de protección y no como una herramienta de vigilancia excesiva.
Las empresas que integran principios de Human Risk Management logran una visión más completa del riesgo, considerando no solamente qué sistemas poseen, sino también quiénes tienen acceso a ellos y bajo qué condiciones.
Conclusión
En Argentina, el monitoreo continuo de empleados debe entenderse como parte de una estrategia integral de gestión del riesgo humano, no como una supervisión ilimitada de las personas.
La Ley 25.326, los principios constitucionales de privacidad y las mejores prácticas internacionales establecen una dirección clara: las organizaciones pueden proteger sus activos, pero deben hacerlo mediante procesos transparentes, proporcionales y responsables.
En un escenario donde los ataques internos, las credenciales comprometidas y los riesgos asociados a terceros representan desafíos crecientes, conocer y gestionar adecuadamente el factor humano se convierte en una ventaja estratégica.
Como proveedor global de soluciones de Background Screening y Human Risk Management, Validato ayuda a organizaciones argentinas a desarrollar procesos de evaluación y gestión del riesgo alineados con la normativa local y los estándares internacionales.
Porque la seguridad moderna no consiste solamente en proteger sistemas.
Consiste también en comprender y gestionar responsablemente a las personas que tienen acceso a ellos.